Entrevista en El Periódico. 24/09/2022

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Tu tiempo en Logroño y La Rioja por Meteosojuela




 

Gracias a Juan Fernández de EL PERIODICO por hacerme participe de la entrevista , con esta gran familia de aficionados a la meteorología, en su artículo titulado

Locos por las tormentas: internet y las redes sociales disparan la afición a la meteorología

Juan Fernández

Hasta hace poco, para la mayoría de la población una supercélula era una célula del cuerpo de tamaño considerable y la palabra dana evocaba únicamente a la cantante israelí que ganó Eurovisión en 1998. Sin embargo, estos términos propios del argot meteorológico -el primero alude a una gran formación tormentosa y el segundo es el acrónimo que ahora identifica lo que antes se conocía como ‘gota fría’– figuran hoy con asiduidad en las conversaciones –en las de las redes sociales y en las del ascensor- que giran alrededor del tiempo.

Tampoco era posible hasta hace escasos años conocer en tiempo real el estado del aire que hay sobre nuestras cabezas y había que esperar al parte meteorológico para saber si se podía salir a la calle a cuerpo gentil o era aconsejable llevar paraguas. Hoy, en cambio, hay aplicaciones, como Rain-Alarm, que permiten seguir minuto a minuto desde el móvil la evolución del chubasco que se aproxima a nuestra localidad y el país está ha plagado de estaciones meteorológicas domésticas que reportan en abierto y de forma online la temperatura que hubo anoche en nuestro barrio y los litros de lluvia que dejó la última borrasca que nos visitó.

Información de calidad

Nunca hubo tanta información atmosférica al alcance del público ni esta fue de tal calidad y nivel de detalle como la que hoy ofrecen las agencias meteorológicas oficiales y las webs especializadas, a la que se suma la que comparten de forma altruista los expertos en la materia -algunos profesionales y otros meros aficionados, pero tan documentados como aquellos-, que a diario cuelgan en sus redes los mapas, informes, fotos y predicciones que elaboran.

Este caudal informativo ha acercado la meteorología al gran público y ha hecho crecer el interés por una ciencia que algunos viven con auténtica pasión. “Internet abrió las imágenes de los satélites y los modelos de predicción a todo el público y las redes sociales han hecho el resto. Hoy, con un móvil en la mano, todos podemos jugar a ser observadores meteorológicos y conseguir que nuestra foto de la última granizada la vea el mundo entero”, explica Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), cuyo servicio Sinobas permite a los usuarios dejar constancia de los tornados, reventones, tolvaneras y demás fenómenos severos que presencien.

Internet abrió las imágenes de los satélites y los modelos de predicción a todo el público y las redes sociales han hecho el resto. Hoy, con un móvil en la mano, todos podemos jugar a ser observadores meteorológicos y conseguir que nuestra foto de la última granizada la vea el mundo entero

Rubén del Campo (AEMET)

Las redes, sobre todo en temporada alta de tormentas como la actual, suelen ser un hervidero de fotos y vídeos impactantes cuando se desatan tempestades como las que recientemente se cobraron la vida de varias personas en Calpe (Alicante), La Bisbal d’Empordà (Girona) y Capdepera (Mallorca). Según el meteorólogo Eliseu Vilaclara, el carácter climático del litoral mediterráneo, dado a los fenómenos extremos, explica, al menos en parte, fascinación que existe por la meteorología. “Por nuestra latitud y geografía, en nuestra atmósfera siempre pasan cosas llamativas. Esto ya ocurría antes. Ahora, las redes han dado visibilidad a ese interés y a los aficionados que aportan la información más relevante”, razona el ex director del Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat).

Las riadas del Vallès

Este domingo se cumplen 60 años de las riadas del Vallès que se cobraron la vida de casi 1.000 personas el 25 de septiembre de 1962. Hoy sería impensable un desenlace similar. “No porque no llueva tanto, sino porque los servicios meteorológicos y de Protección Civil están más coordinados y, también, porque la población está mejor informada sobre los fenómenos severos”, señala Vilaclara.

Las redes han dado visibilidad al interés por la meteorología y a los aficionados que aportan la información más relevante

Eliseu Vilaclara, ex director del Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat)

Buena parte de esa información no la aportan las agencias oficiales y los satélites, sino los propios aficionados. Unos, a través de los datos que genera la red de estaciones meteorológicas oficiales que hay repartida por todo el país, cuyo mantenimiento corre a cargo de colaboradores voluntarios. Otros, realizando detallados análisis que comparten en sus blogs, webs y redes sociales. “Nadie mejor que ellos saben cómo se comportan las tormentas en sus zonas. La meteorología actual sería impensable sin los datos y el conocimiento que aportan los aficionados”, destaca Francisco Martín León, ex meteorólogo del AEMET y coordinador de la Revista del Aficionado a la Meteorología y el portal Meteored.

Asociaciones

En los últimos años han proliferado -sobre todo en el litoral mediterráneo- las asociaciones de aficionados a la meteorología. Algunas, como la valenciana AVAMET, la catalana ACOM o AMETSE, radicada en el sudeste, reúnen a miles de ‘meteofans’ que reportan a diario los datos de las estaciones que tienen en sus terrazas y parcelas. “El abaratamiento de estos aparatos ha ayudado a popularizarlos. Hace una década costaban más de 1.000 euros. Ahora, por menos de 200 puedes tener una estación muy completa conectada a internet para compartir tus datos con todo el mundo”, destaca Josep Sort, fundador de Meteoclimatic, donde da soporte a casi 2.000 estaciones particulares repartidas por toda España.

Este portal nació en 2002 como un foro de debate de aficionados a la meteorología. Antes de que existieran las redes sociales, los protagonistas de este reportaje desarrollaron su interés por el estudio de la atmósfera en webs y blogs similares a Meteoclimatic. Ninguno de ellos se dedica profesionalmente hoy a esta especialidad. “Pero a ninguno nos importa invertir el tiempo, el dinero y el esfuerzo que ponemos en una pasión que compartimos”, reconoce Sort, de profesión informático.

José A. López Medina

Ingeniero industrial

“Me paso el día pendiente del cielo”

De niño, su padre le compraba libros de nubes que él ya devoraba a los 8 años y con su abuelo, cabrero de profesión, solía hacer cada verano las cabañuelas, ese método rudimentario y nada científico que antiguamente se usaba en el campo –y en algunas zonas se sigue usando- para predecir el tiempo con meses de antelación. Normal que entre sus planes al elegir carrera figurara la meteorología. Al final, José A. López Medina se hizo ingeniero industrial, que es la profesión de la que vive en Málaga, pero también dirige Cazatormentas, uno de los portales de noticias y foros de debate de meteorología más consultados por los aficionados a esta materia.

El nombre alude a la costumbre que practicó con devoción cuando era joven. Hoy, con 46 años y padre de una niña, no tiene tiempo para irse a cazar ‘supercélulas’ tormentosas, pero sí para estar al tanto de lo que cuentan los modelos de predicción atmosférica más afinados del planeta y poder documentar con esa información los artículos que publica cada día en su web, aparte de responder las dudas de los usuarios del portal y los 63.600 followers que le siguen en Twitter.

“Redacto las noticias en los huecos libres del trabajo, pero estoy continuamente mirando los modelos y los satélites. En realidad, me paso el día pendiente del cielo”, dice sobre un hobby que se ha convertido en una profesión paralela y que empezó a desarrollar cuando conoció a otros dos “locos de la meteo” como él en un foro de Meteored.

Con ellos montó un blog que reventó de visitas el día que Roberto Brasero lo nombró como un referente en su programa de Antena 3. Hoy su web no tiene aquellos problemas. “Me llegan consultas hasta de Estados Unidos y Latinoamérica. Lo más satisfactorio es saber que aportas información que le resulta útil a la gente”, reconoce.

José Miguel García

Policía portuario

“Persigo la tormenta perfecta”

Hay que amar mucho la meteorología y la fotografía para hacerse 3.000 kilómetros en dos días persiguiendo tormentas por media España, a veces bajo la lluvia, a veces durmiendo en el coche, y volver a casa más contento que unas pascuas. Parece una locura, pero solo hay que ver la pasión que José Miguel García (Gérgal, Almería, 1979) pone explicando qué es un ‘cazatormentas’ para entenderle.

“Es emocionante estar bajo una nube, con truenos y rayos, y poder captar toda esa inmensidad tan bestial en una imagen. Busco la tormenta perfecta para retratarla. Cuando la encuentro y hago clic, la descarga de adrenalina me deja como nuevo”, relata.

“Enganchado” a esa sensación, García llegó a hacerle a su Mazda 55.000 kilómetros en 2018, el año de su mayor cosecha de tormentas, pero rara es la temporada que no le meta 35.000. De Teruel a los Montes de Toledo y del Sistema Central a las sierras de Almería, que se conoce como la palma de la mano de tanto pateárselas buscando fenómenos meteorológicos que retratar.

El resultado lo cuelga en su perfil de Twitter, donde también ofrece datos y análisis meteorológicos, y en su canal de Youtube, La parada del Stormchaser. El año pasado publicó un libro, ‘Los hijos del cielo’, con sus mejores fotos de tormentas de los últimos años, donde incluyó las imágenes de auroras boreales que captó en su visita al Círculo Polar.

En el Puerto de Almería, donde trabaja de policía portuario, ya le conocen y los compañeros no se extrañan cuando les pide un cambio de turno para irse a Teruel a fotografiar una ‘supercélula’ tormentosa. “Hay quien se gasta 2.000 euros en viajar a París para ver la final de la Champion. Yo me los gasto en retratar el cielo, que esto sí que es un espectáculo”, distingue.

Empar Landete Bermell

Administrativa

“Mi obsesión es entender la atmósfera”

De mediados de septiembre a finales de abril, Empar Landete Bermell, administrativa de una empresa de Tavernes de Valldigna (Valencia), vive entregada al estudio de un ente invisible pero trascendental para la vida de la gente. «A mí lo que me interesa es el vórtice polar», dice antes de lanzarse a explicar su significado con la pasión de una novelista de suspense.

«Al inicio del otoño, cuando el sol empieza a declinar sobre el polo norte, en las capas altas de la atmósfera se forma un anillo de aire que gira sobre el círculo polar formando ondas. Dependiendo de que el vórtice circule con normalidad, se rompa o desparrame su aire frío sobre nuestras latitudes, aquí tendremos tiempo estable o nos llegará una dana que puede acabar inundándonos», explica.

Que nadie la espere mirando los mapas con soles y nubes del parte meteorológico. «A mí no me interesa el tiempo que hará, sino saber por qué. Mi obsesión es entender la atmósfera, y la respuesta no está a ras de suelo, sino en la estratosfera, a más de 30 kilómetros de altura», señala.

Para saciar esa curiosidad, cuando acaba su jornada laboral se sienta a escrutar mapas y datos que encuentra en webs universitarias y de agencias meteorológicas de medio mundo. Y con esas pistas y su intuición construye las predicciones que cuelga en uno de los foros de debate del portal meteorológico Cazatormentas.net, donde suele anticipar cómo estará el cielo con dos semanas de antelación.

Si ya es extraña su afición –«soy una friki de las nubes», confiesa-, más lo es ser mujer en un mundo tan masculino como el de los fans de la meteorología. «A nosotras siempre nos dieron miedo las tormentas, pero ya es hora de que eso cambie», propone.

José Calvo

Médico dentista

«Me divierte divulgar la meteorología»

En Logroño, José Calvo tiene fama de buen dentista, pero lo que verdaderamente ha disparado su popularidad es su afición a la meteorología, que él vive como una segunda profesión. A veces como la primera. «Me encantan los temporales. Cuando sé que va a llegar uno, cierro menos citas con los pacientes para poder escaparme a fotografiar los frentes nubosos, que es lo segundo que más me gusta», dice.

Lo primero, asegura, es contagiar su pasión por la atmósfera entre los oyentes y lectores de las radios y periódicos locales donde suele colaborar y los chicos de los colegios donde acude a menudo para hablar de borrascas, anticiclones y rayos. «Me divierte divulgar, y por lo visto no se me da mal. Dicen que hago fácil la meteorología», cuenta acerca de una labor que se niega a monetizar. «Si cobrara por esto, ya no sería una afición. Prefiero seguir haciéndolo por amor al arte«, confiesa.

Calvo llegó a los mapas del tiempo como suelen llegar los ‘locos de la meteo‘. Impactado por los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente, de pequeño se recuerda «fascinado por la naturaleza». La física teórica le alejó de la carrera de meteorología y acabó siguiendo la tradición médica familiar, pero la irrupción de internet y los foros le permitieron doctorarse en el mundo de las isobaras.

Primero puso una estación meteorológica en casa, luego otra, después una webcam, más tarde abrió un blog de meteorología, luego lo mejoró y hoy su web, Metosojuela, es el portal más consultado por los logroñeses para saber qué tiempo hará. «Los pronósticos los hago al mediodía y tras la cena, cuando puedo. Al final, esto es como una fábrica, tienes que organizarte, pero cuando algo te entusiasma, no te importa dedicarle horas«, reconoce.

Francesc Comas

Ex empleado de banca

«De la ‘meteo’ no pienso jubilarme»

Las agencias meteorológicas se nutren de los datos que aportan las estaciones que tienen repartidas por toda la geografía. Hoy casi todas son automáticas, pero muchas necesitan la supervisión de una persona que confirme los índices que da la máquina y añada otras variables que se le escapan. La de Prats de Lluçanès (Barcelona) la atiende Francesc Comas. Ya lo hacía antes de prejubilarse de su oficio de banquero, cuando ayudaba a su suegro en esta tarea igual que este ayudó a su padre, encargado de la estación desde que se instaló en 1932.

Cada día, a las 7 de la mañana (hora solar), haga frío, sol o esté lloviendo, Comas registra en una aplicación de la AEMET los datos que emite la estación, los comunica al Meteocat, con quien también colabora, y añade otras referencias que la máquina no puede detectar. «La temperatura, la lluvia y la presión son automáticos, pero yo, además, anoto el estado del cielo, su cobertura, el tipo de nubes que hay… Una máquina nunca podrá sustituir al humano para entender la atmósfera», afirma.

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Al automatismo escapa también su otra gran misión ambiental: la fenología. «Dejar constancia de cuándo llegan las golondrinas, florecen los almendros, estallan las amapolas o cantan los cucos es fundamental para comprobar el impacto del cambio climático en nuestras vidas», advierte. Sobre todo, en casos como el de su estación, que atesora una serie de 90 años de registros.

A Comas le preocupa el relevo. «Cuando me voy de vacaciones, otra persona del pueblo me sustituye, pero cada vez es más difícil encontrar observadores meteorológicos que quieran hacer esta labor», suspira. De momento, mientras él esté, la estación de Prats de Lluçanès continuará reportando datos analógicos. «De la ‘meteo’ no pienso jubilarme», promete.

MUCHAS GRACIAS

 

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